domingo, 21 de enero de 2018

Recuento de los daños


Mis pies, mis tropiezos. Mi piel, mis cicatrices.
Respetar el error es respetarse a uno mismo.

jueves, 18 de enero de 2018

Tabaquería


No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
A parte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
del cuarto de uno de los millones en el mundo
que nadie sabe quién es 
(y de saberse, ¿qué sabrían?).

martes, 16 de enero de 2018

Voy cayendo hacia arriba

Cada 
         vez 
               nos despedimos 

                                         m
                                           
                                             e

                                                 j

                                                   o

                                                       r.

domingo, 14 de enero de 2018

Ven a mí


«Ven a mí, ahora que nadie nos ve, ahora que lo verde de este maléfico jardín entró en la austeridad anóni­ma de una noche de verano. Ven a mí: si vienes, las estrellas seguirán siéndolo, la luna no se cambiará con colores ultrajantes ni habrá metamorfosis dañinas. Nadie verá que tú vienes a mí. Ni siquiera yo, pues yo ya estoy muy lejos, yo ya estoy en otro mundo, amándote con una furia que no imaginas. Ven a mí si quieres salvarte de mi locura y de mi rabia, ten piedad de ti y ven a mí. Nadie lo sabrá, ni siquiera yo, pues yo estoy vagan­do por las calles de otra ciudad, vestida de mendiga vieja, acoplando tus nombres a canciones obscuras que son como puñales para fijar mi delirio. Mi sangre, mi sexo, mi sagrada manía de creerme yo, mi porvenir inmutable, mi pasado que viene, mi atrio donde muero cada noche. Oh ven, nada ni nadie lo sabrán nunca. Aun cuando yo no lo quiera, ven. Aun cuan­do yo te odio y te abandone, ven y tómame a la fuerza».

martes, 26 de diciembre de 2017

Si vas para Chile


Si vas para Chile
te ruego que pases
por donde vive mi amada;
es una casita muy linda y chiquita
que está en la falda de un cerro enclavada.

Y adorna las parras
y cruza un estero
al frente hay un sauce
que llora y que llora
porque yo te quiero.

Si vas para Chile
te ruego viajero
le digas a ella 
que de amor me muero.

El pueblito se llama Las Conde
y está junto a los cerros y al cielo
y si miras del alto hacia el valle
ya verás que lo baña un estero.

Campesinos y gentes del pueblo
te saldrán al encuentro, viajero
y verás cómo quieren en Chile
al amigo cuando es forastero.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Viaje


La vía del tren quedó en la distancia
y el día es ruidoso, repleto de voces,
pero aunque no haya trenes en lontananza,
yo escucho el silbato desde entonces.

Ya no pasan trenes en la oscuridad del cielo,
las noches son tranquilas y para dormir,
pero las cenizas rojas aún alzan el vuelo,
y el vapor de la locomotora yo creo sentir.

Los viejos amigos mi corazón calientan,
jamás conoceré amigos más nobles,
pero todos los trenes que pasan me tientan,
nunca me importó el adónde.

martes, 19 de diciembre de 2017

Diez minutos antes de la medianoche


M
iguel.- El silencio es lo más elocuente que existe. Solo cuando callamos lo decimos todo.

Herminia.- Entonces, ¿por qué no se calla usted?

Miguel.- Porque yo no tengo nada que decir.

Herminia.- Y si tuviera usted algo que decir, ¿se callaría? (Miguel responde afirmativamente con la cabeza y guarda silencio.) ¿Por qué se calla usted ahora? ¿Es que se le ha ocurrido decirme algo de pronto? (Miguel vuelve a afirmar con la cabeza y queda mirando a Herminia fijamente.) ¿Sí? (Miguel, sin cesar de mirarla, no contesta.) ¿El qué? (Miguel, sin contestar, sigue mirándola fijamente. Herminia, irritada.) Le he preguntado a usted qué es lo que tiene que decirme.

Miguel.- Y yo acabo de decírselo. ¿No me ha entendido?

Herminia.- (De mal humor.) ¡No! (Volviendo la cara hacia otro lado.) No le he entendido...

Miguel.- Le he dicho con mi silencio que, a pesar de que le he confesado estar cansado, mi alegría suprema sería que entrásemos de nuevo ahí, al salón, de donde me parece que los dos hemos salido impulsados por el aburrimiento, y bailáramos juntos un baile, dos bailes, diez bailes: todos los bailes de la noche... (Extremando su insinuación.)
Le he dicho sin hablar que daría cuanto me pertenece por conseguir llevarla a usted en los brazos sintiéndola recostada contra el corazón, aspirándola, respirándola... (Con un soplo de voz.)
¿Sería usted capaz de negarme eso?

domingo, 17 de diciembre de 2017

Cielo


Mirando el cielo
me digo que es celeste desteñido 
(témpera azul puro después de una ducha helada).

Las nubes se mueven
pienso en tu rostro y en ti y en tus manos 
y en el ruido de tu pluma y en ti
¡pero tu rostro no aparece en ninguna nube!

Yo esperaba verlo adherido a ella como un
trozo de algodón enyodado dentro de la tela adhesiva.
Sigo caminando
un cocktail mental embaldosa mi frente
no sé si pensar en el cielo o en ti
¿y si tirara una moneda? 
(cara tú, seca cielo).

jueves, 14 de diciembre de 2017

Límites


Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar. Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos. Hay un espejo que me ha visto por última vez. Hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo. Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos). Hay algunos que ya nunca abriré. Este verano cumpliré cincuenta años. La muerte me desgasta, incesante.

martes, 12 de diciembre de 2017

Lluvia


Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra.

Mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer
ni al alma.

Es decir
a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy
que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo
y cómo
pero el alma qué puede explicar.

Por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo
que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado.